3 feb. 2013

4. SANTO DOMINGO DE LA CALZADA - BURGOS


Yesterday when I was in my bed I could hear and feel the wind blowing. Once again I didn’t sleep a wink, this time fearing that today could be as bad as yesterday. 
I woke up at 06:30 and shyly looked through the window with a mix of fear and respect. Thank goodness it wasn’t raining neither snowing. I’m sure that yesterday prayers helped to make it happen. When God closes a door, somewhere He opens a window. So, after having breakfast at Santo Domingo public hostel I decided to start today’s trip. 
It was 07:00 and still dark when I left the hostel. I had in mind to do as much kilometres as possible but without a fixed destination. Belorado, Villafranca de Oca, San Juan Ortega, Burgos…any of those would do the job as far as I could keep going my way. First lights of the day brought me an amazing landscape but an unsure weather forecast. Everything was white apart from a threatening dark grey sky. At the end, it was not that bad only sleet and wind but cold, freezing cold. By the way, as you all known I finally found the shoe covers I was looking for. Now I can confirm that after cycling 85 kms with below cero temperatures they don’t do their job. By Villafranca de Oca I couldn’t feel the tips of my toes anymore. But on the other hand, in Villafranca I ate a delicious bocadillo of tortilla de chorizo at Bar Villafranca, the first one you will find when you get here. It’s a mandatory stop before climbing the summit of Montes de Oca. 
Between Santo Domingo and Villafranca it’s all uphill. From 650m to 900m high. Then another vicious hill where only after 300m you are already at 1.300m above sea level. It’s been terribly hard but a beautiful landscape. From the top I enjoyed the view of Castilian yellow fields. Well they weren’t actually yellow they were simply white. When I reached the summit of Montes de Oca I was completely knackered. I couldn’t feel the tip of my toes and had lot of pain in my knee, to be precise, in the back of my knee. I was in such pain that when I arrived Burgos I decided to surrender for the day. I gave myself over to Luismari, the innkepper of Burgos public hostel. He warmly welcomed me and I let out a couple of tears because I was very, very tired and in need of a home. Burgos hostel is more than a home and Luismari more than an innkeeper. He showed me where to secure my bike as well as all his bikes, two magnificent and expensive race bicycles. 
Before I even thought about asking him why he had them he was telling me that last year he rode 25.000kms through the Camino!!! He showed me the log to guarantee that this was true. By the way, Luismari is 68 years old. I’m ashamed of complaining about my knee. 
The hostel is highly recommended. Apart from the basic facilities it has washing machine, tumble dryer, vending machines, computers, resting area and only 50m from the Cathedral. 
Once I made myself home I met the Korean pilgrims that were rescued a few days ago by a helicopter in Roncesvalles. They are very brave and step by step they are doing their Camino. I have also met Alain from France, Sean from Canadá, Siro from Italy and Tito from Zaragoza. This evening I’ll go with them to mass at the cathedral and to have some pintxos. But I won't come back late because the hostel closes at 22:00. 
I have also met a pilgrim that has done the Camino ten times this year. Everytime he reaches Santiago he comes back to Roncesvalles and starts again. Yesterday I met Alfredo from Brasil He’s doing his tenth Camino. Since 2004 he comes every winter. Also Gerard, a French man who after retirement he comes every year. Like I was told the first day there is something about the Camino that makes you do it again and again. 
The best thing about today has been Luismari, Burgos’ hostel and the bocadillo of tortilla I had in Villafranca. The worst was the wind and the snow I encounter just 10kms before Burgos. 

Tomorrow more 

------------------------------------------------------------------------------------------------

Ayer cuando me acosté se podía oír, se podía sentir el viento. No he pegado ojo temiéndome un día como el de ayer. 
A las 06:30 me levanté y me asome tímidamente por la ventana, con miedo y respeto. Gracias a Dios no llovía, ni nevaba. Estoy seguro que nuestras oraciones de ayer han surtido efecto; y es que Dios aprieta pero no ahoga. Tras un desayuno en el Albergue municipal de Santo Domingo me he decidido a salir. 
A las 07:00 y de noche cerrada me he puesto en marcha con la idea de hacer kilómetros pero sin un destino preplaneado. Belorado, Villafranca de Oca, san Juan Ortega, Burgos... cualquiera era bueno en tanto en cuanto me permitiera avanzar en mi Camino. Las primeras luces del día han ofrecido un paisaje maravilloso, y preocupante en cuanto al tiempo. Todo blanco, pero un cielo gris amenazante. Afortunadamente hoy sólo he tenido aguanieve y viento. Eso sí, un frio de narices. Por cierto, aunque al final encontré los cubrebotas hoy he podido confirmar que 85km bajo cero no hay cubrebotas que los aguante. Deje de sentir mis dedos en Villafranca de Oca, donde por cierto he almorzado un bocadillo de tortilla de chorizo en el Bar Villafranca. el primero que te encuentras nada más llegar a esta localidad. Es parada obligatoria antes de afrontar la subida a los Montes de Oca. 
Desde Santo Domingo es todo subida. Se empieza a unos 650m y se llega a Villafranca a 900m. Desde aquí una última subida muy dura de otros 300m para culminar a 1300m. Duros, muy duros, pero muy hermosos. He podido apreciar la belleza de los campos de Castilla, con esos tonos amarillos... bueno, amarillos, amarillos no eran... eran blancos pero hermosos. 
Al llegar a la cima de los Montes de Oca estaba hecho trizas. sin sentir los dedos de los pies y con un dolor espantoso en mi rodilla izquierda, más concretamente en el corvejón de la misma. Me dolía tanto que al llegar a Burgos y a pesar de tener toda la tarde por delante, me he rendido. He entregado mis despojos a Luismari, hospitalero del Albergue municipal. Nada más recibirme, y una vez en el albergue, se me han escapado algunas lagrimillas; pero es que he llegado cascado, cansado y con necesidad de hogar. El albergue de Burgos es eso, sencillamente un hogar, y Luismari algo más que un hospitalero. Me ha acompañado a dejar la bicicleta y me ha enseñado las suyas. Dos bicicletas de carretera de las buenas... y caras. Antes de preguntarle qué hacía con semejantes bicicletas Luismari ya me lo había contado. El año pasado recorrió nada más y nada menos que 25.000km por el Camino. Y por si tenía dudas me ha enseñado el registro de sus salidas. Por cierto Luismari tiene 68 años, así que vergüenza me da quejarme de mi rodilla. 
El albergue es recomendable a 100%. No sólo los servicios mínimos sino lavadora, secadora, máquinas de vending, ordenadores, zona de descanso, y además a escasos 50m de la catedral. 
Una vez instalado he conocido a las chicas coreanas que fueron rescatadas hace unos días en Roncesvalles por el helicóptero de la diputación. Son unas valientes. Poco a poco, paso a paso, van haciendo su Camino. También a Alain de Francia, Sean de Canadá, Siro de Italia y Tito de Zaragoza. Con ellos esta tarde iremos a misa a la catedral y luego a tomar unos pinchos. Algo rápido que a las 2200 cierra el albergue. 
Hoy hemos conocido un peregrino que este año pasado ha hecho diez veces el Camino. Cada vez que llega a Santiago vuelve a Roncesvalles y lo empieza de nuevo. Ayer conocí a Alfredo de Brasil, quien estaba recorriendo su octavo Camino. Desde el año 2004 viene todos los inviernos. También a Gerard, francés, y quien desde que se jubiló lo recorre todos los años. 
Como me decían el primer día, algo tiene el camino que quien lo hace repite. 
Lo mejor de la etapa de hoy: Luismari, el albergue de Burgos y el bocadillo de tortilla de Villafranca. Lo peor el viento y la nevada que me ha pillado a escasos 10km de Burgos. 

Mañana más.